Moléculas implicadas en la comunicación intercelular (II): moléculas de adhesión y sus ligandos

Introduccion: tráfico leucocitario

Introducción: tráfico leucocitario

La medula ósea genera continuamente leucocitos que libera en el torrente circulatorio. Algunos circulan y se extravasan a los tejidos esperando un encuentro con patógenos hasta que mueren en unas semanas. Otros se mantienen en la circulación.

Los precursores de los linfocitos T se dirigen al timo, donde se extravasan para sufrir eI proceso de maduración y posteriormente volver a la sangre (si sobreviven a la selección). Los linfocitos T y B maduros recirculan por los ganglios linfáticos, a la espera del reconocimiento de su antígeno para ser específicamente activados. En el ganglio es como un “cuello de botella” que favorece un contacto más estrecho entre el antígeno y el anticuerpo.  Desde aquí son recogidos de nuevo al vaso linfático eferente, para volver a la sangre a la altura de las venas subclavias y de nuevo volver a empezar.

La idea es que al circular una y otra vez por estos conductos aumente la probabilidad de que el linfocito se encuentre con un antígeno que sea capaz de reconocer(de esto trata su función y hace posible que el sistema inmune pueda llevar a cabo un reconocimiento eficaz, en cualquier momento y región orgánica.  

Cuando un tejido se infecta, los vasos sanguíneos cercanos se hacen más permeables y permiten el paso de granulocitos, monocitos, células dendríticas y linfocitos. Algunos de estos leucocitos se quedan en la zona destruyendo patógenos, y avisando a otros para que se acerquen. Otros, como las dendríticas, migran hacia el ganglio zonal donde se detienen unos días para organizar la respuesta adaptativa.

El tráfico leucocitario específico (circulación/recirculación o en condiciones patológicas, inflamación), está determinada por la existencia de factores quimioatrayentes específicos, como quimiocinas, anafilotoxinas y moléculas de adhesión.

Las moléculas de adhesión y sus ligandos controlan la interacción de los leucocitos con el endotelio vascular, así como su extravasación al tejido subyacente y retención de los leucocitos en los distintos tejidos.

Una segunda importante interacción es en un tejido donde se ha producido una inflamación, lo que requiere también de la salida de la respuesta inmunitaria hasta los tejidos donde tiene lugar la inflamación

El foco inflamatorio va a generar muchos elementos intermedios que atraen y activan la expresión de estas moléculas de adhesión que de otra forma se encuentra en estado latente o inactivado.

Todos los linfocitos recién formados van a los órganos linfoides primarios (TIMO y MEDULA OSEA) y para que lleven a cabo su función tb saldrán a los tejidos normales mediante la linfa, desembocando en los órganos linfoides secundarios. La estructura del ganglio linfático (cuello de botella) permite que todo se compacte en este espacio favoreciendo el reconocimiento. Si el linfocito circulante reconoce aquí el antígeno, se diferencia y prolifera; ahora este linfocito continuará recirculando pero ahora diferenciado y especializado en un determinado antígeno.

Estas células en este proceso de circulación están madurando y diferenciándose o especializándose en células efectoras contra determinados antígenos.