Aquí tienes el temario explicado en el vídeo anterior. Si tienes alguna duda plantéala en el sistema de comentarios del final de la página.
Linfocitos T y B en reposo

En la imagen se detallan las características de los linfocitos T y B en reposo, mediante esquema e imagen de microscopía óptica con tinción de hematoxilina-eosina. (Esquema cortesía de Rodrigo Blanco Salado, Universidad de Valladolid.

En la imagen se detallan las características de las células plasmáticas. (Cortesía de Rodrigo Blanco Salado, Universidad de Valladolid.)
Cuando los linfocitos T y B (Figura 2.9) se encuentran en reposo (no activadas) son indistinguibles. Poseen un gran núcleo simple con nucléolo evidente, que convierte al citoplasma en apenas un anillo o llanta en torno a él. La escasez de citoplasma no permite el desarrollo de grandes orgánulos, excepto por la presencia de una gran cantidad de ribosomas libres y existiendo un AG y RER de pequeño tamaño. Cuando los linfocitos T y B se activan se transforman en linfoblastos, con condensación del núcleo y desarrollo del RER para sintetizar diferentes proteínas funcionales.
Los linfocitos B, después de activarse, deben comenzar a sintetizar inmunoglobulinas y sufren una diferenciación final a células plasmáticas (Figura 2.10). Su núcleo se condensa, y la heterocromatina adquiere una estructura radial, en forma de rueda de carro. El núcleo de menor tamaño permite el desarrollo del RER y AG, lo que procura una síntesis activa de proteínas, pues en dichos orgánulos se producen la traducción del RNA y las modificaciones post- traduccionales respectivamente.
Linfocitos NK (LGL)
Los linfocitos NK (natural killer) o large granular lymphocytes (LGL) (Figura 2.11) son de mayor tamaño que los linfocitos T y B, y cuentan con un núcleo simple que no ocupa todo el volumen celular, permitiendo la existencia de gránulos con función citotóxica y de un AG mediano.

En la imagen se detallan las características de los linfocitos NK. (Cortesía de Rodrigo Blanco Salado, Universidad de Valladolid.)