Introducción. Conceptos básicos

Respuesta humoral vs celular

Como ya se ha descrito, el sistema inmunitario inicia una respuesta dirigida a la eliminación de los elementos extraños cuando estos penetran en el organismo. La respuesta inmunitaria se clasifica actualmente en innata y adaptativa, pero tradicionalmente se ha clasificado en respuesta humoral y respuesta celular.

La respuesta humoral es el conjunto de mecanismos mediados por moléculas que tienen como objetivo eliminar el patógeno. Pertenecen a la inmunidad humoral los anticuerpos o inmunoglobulinas sintetizados por las células plasmáticas, las citocinas, las proteínas del sistema de complemento y los péptidos catiónicas antimicrobianas.

La respuesta celular es el conjunto de mecanismos mediados por células que tienen como objetivo eliminar el patógeno. Pertenecen a la inmunidad celular los linfocitos NK, los granulocitos, las células presentadoras de antígeno (linfocitos B, monocitos-macrófagos y células dendríticas) y los linfocitos T.

La clasificación tradicional de la respuesta inmunitaria ha sido abandonada porque la inmunidad humoral y celular son interdependientes y no pueden ser comprendidas si se estudian de forma aislada. Ejemplo de ello es un proceso tan importante como la producción de anticuerpos, una respuesta humoral que requiere para su activación la participación de los linfocitos B, pertenecientes a la respuesta celular. Por este motivo, en la actualidad se establece que existe una respuesta innata y una respuesta adaptativa y que ambas poseen componentes celulares y humorales (Tabla 1.3).

Mecanismos efectores de la respuesta inmunitaria

Los mecanismos efectores de la respuesta inmunitaria innata celular son la proliferación de las células que participan en la respuesta, la fagocitosis y la citotoxicidad. Entre los mecanismos de la respuesta inmunitaria innata humoral destacan la aglutinación de antígenos y la liberación de mediadores inflamatorios, como factores del sistema de complemento y citocinas (Figura 1.4).

Los mecanismos efectores de la respuesta inmunitaria adaptativa celular se fundamentan en la activación de los linfocitos T. La respuesta adaptativa humoral se basa principalmente en la activación de los linfocitos B a células plasmáticas, que producen anticuerpos.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es figura-1.4-tema-1-1024x373.jpg
Figura 1.4 Mecanismos efectores de la respuesta inmunitaria
(Reproducido de Regueiro J.R., López C., González S. & Martínez E. (2011) Inmunología. Biología y Patología del Sistema Inmune. (4ª Ed.) Editorial Médica Panamericana, Madrid.)

La mayor parte de los microorganismos no logran atravesar las defensas externas (primera línea, como la piel o las mucosas), pero si lo hacen se exponen a las defensas internas (segunda línea de defensa, rápida como los fagocitos, o tercera línea de defensa, lenta como los anticuerpos).

Cuando una bacteria atraviesa el epitelio que protege al organismo (primera línea) y accede al tejido conjuntivo subyacente, se encuentra con múltiples tipos celulares pertenecientes al sistema inmunitario (segunda línea). Los macrófagos presentan quimiotaxis bacteriana y se dirigen a las bacterias para fagocitarlas y destruirlas.

Este hecho induce a los macrófagos a liberar citocinas, unos mediadores que incrementan la permeabilidad vascular y se comportan como quimiotácticos para otras células inflamatorias.

El incremento de la permeabilidad vascular de la zona infectada es el responsable de la hinchazón, el enrojecimiento y el calor característicos de las infecciones locales. De esta forma, las bacterias son capaces de inducir respuestas innatas muy rápidas. Si al cabo de unos días estos mecanismos no consiguen eliminar al patógeno, al menos lo mantienen controlado hasta que se establece la respuesta adaptativa (tercera línea).