Aquí tienes el temario explicado en el vídeo anterior. Si tienes alguna duda plantéala en el sistema de comentarios del final de la página.
El sistema inmunitario se enfrenta a amenazas a la individualidad
Se considera extraño o no propio todo aquello que amenaza la integridad del organismo. El sistema inmunitario reacciona frente a elementos que verdaderamente suponen un peligro para la salud del individuo, como en el caso de las infecciones y parasitosis; pero además, reacciona frente a elementos considerados como potencialmente nocivos, como en el caso de los trasplantes o injertos.
En líneas generales, el sistema inmunitario reacciona ante las siguientes situaciones:
- Infecciones de etiología bacteriana, vírica y fúngica.
- Infestaciones parasitarias, causadas por protozoos y helmintos.
- Alteraciones genotípicas o fenotípicas de las células, como las que acontecen en las neoplasias o tumores.
- Células ajenas al individuo, como en el caso de los trasplantes o injertos.
- Olvido de objetos en el interior del organismo durante intervenciones quirúrgicas.

(Reproducido de Regueiro J.R., López C., González S. & Martínez E. (2011) Inmunología. Biología y Patología del Sistema Inmune. (4ª Ed.) Editorial Médica Panamericana, Madrid.)

(Reproducido de Regueiro J.R., López C., González S. & Martínez E. (2011) Inmunología. Biología y Patología del Sistema Inmune. (4ª Ed.) Editorial Médica Panamericana, Madrid.)
El sistema inmunitario dispone de tres líneas de defensa
Para hacer frente a los patógenos que amenazan la individualidad humana, el sistema inmunitario dispone de tres líneas de defensa, que actúan a medida que fracasan las del nivel inferior.

(Reproducido de Regueiro J.R., López C., González S. & Martínez E. (2011) Inmunología. Biología y Patología del Sistema Inmune. (4ª Ed.) Editorial Médica Panamericana, Madrid.)
La primera línea de defensa se corresponde con las defensas externas, constituidas por barreras mecánicas, químicas y microbiológicas contra las infecciones. La función de estas barreras es impedir la entrada y proliferación de agentes patógenos al interior del organismo (Figura 1.3).
Ejemplos de estas barreras son, respectivamente, la piel, la lisozima de la saliva y la microbiota comensal (incorrectamente denominada flora intestinal). La primera línea de defensa pertenece a la inmunidad innata, y se caracteriza por ser una defensa externa, inespecífica y rápida.

(Reproducido de Murray P.R., Rosenthal K.S. & Pfaller M.A. (2009) Microbiología médica. (6ª Ed.) Elsevier, Barcelona.)
La piel y las mucosas actúan a modo de barrera frente a la mayoría de agentes infecciosos. Los ácidos grasos libres producidos por las glándulas sebáceas y diversos microorganismos de la superficie cutánea, el ácido láctico, el pH ácido y el ambiente seco de la piel crean condiciones desfavorables para la mayor parte de los microorganismos.
El epitelio mucoso que tapiza los orificios del organismo está protegido por secreciones mucosas y cilios. Algunas bacterias y virus, el humo del tabaco y otros contaminantes pueden lesionar las células epiteliales ciliadas y producir susceptibilidad a enfermedades como la neumonía bacteriana secundaria.
En las secreciones de las mucosas (moco, saliva, lágrimas) también existen sustancias antimicrobianas, como los péptidos catiónicos, la lisozima, la lactoferrina y la inmunoglobulina A secretora. El ambiente ácido del estómago, la vejiga y el riñón, la bilis, y el flujo urinario permiten la inactivación y eliminación de numerosos virus y bacterias.
La temperatura corporal, en especial la fiebre, limita o impide el crecimiento de muchos microorganismos y permite que la respuesta inmunitaria sea más eficiente.
La segunda línea de defensa pertenece al grupo de las defensas internas y está constituida por las células y moléculas capaces de eliminar patógenos de forma inespecífica cuando estos franquean la primera línea de defensa. Pertenecen a esta línea de defensa las células y moléculas propias de la respuesta inmunitaria innata (Tabla 1.3). La segunda línea de defensa pertenece a la inmunidad innata, y se caracteriza por ser una defensa interna, inespecífica y rápida.
La tercera línea de defensa pertenece al grupo de las defensas internas y está constituida por las células y moléculas capaces de eliminar patógenos de forma específica, tras el fracaso de la primera y segunda línea de defensa. Pertenecen a esta línea de defensa las células y moléculas propias de la respuesta inmunitaria adaptativa (Tabla 1.3). La tercera línea de defensa pertenece a la inmunidad adaptativa, y se caracteriza por ser una defensa interna, específica, lenta y con memoria inmunológica.